Las operaciones son una función de la organización que se efectúa permanentemente, con actividades que generan un mismo producto o proveen un servicio. Por ejemplo: “operaciones de producción, operaciones de fabricación y operaciones de contabilidad”1. A pesar de su naturaleza temporal, los proyectos pueden colaborar en el logro de los objetivos de la organización cuando están alineados con su estrategia. Existen organizaciones que cambian sus operaciones, sus productos o sistemas creando nuevas iniciativas estratégicas de negocio.

Así como los proyectos necesitan la dirección de proyectos, las operaciones exigen una gestión de procesos de negocio o la gestión de operaciones. Los proyectos pueden relacionarse con operaciones en varios momentos del ciclo de vida, por ejemplo al cierre de una fase, o cuando se crea un producto nuevo, se modifica un producto existente o se expanden sus salidas; para mejorar las operaciones de desarrollo del producto o hasta la desinversión de las operaciones al final del ciclo de vida del producto.
En cada una de las fases del proyecto, se transfieren entregables y conocimientos entre el proyecto y las operaciones a fin de desarrollar el trabajo. Este proceso se da en la transferencia de recursos del proyecto a las operaciones en el final del proyecto, o mediante la transferencia de recursos de las operaciones al proyecto al inicio del proyecto.
Recuerde que las operaciones son esfuerzos permanentes que producen salidas repetitivas, con recursos asignados para realizar básicamente el mismo conjunto de tareas, según las normas institucionalizadas, en un ciclo de vida de producto. Podemos concluir que la gran diferencia entre los proyectos y las operaciones es la naturaleza permanente de estas últimas.
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