Para llegar a la construcción del cronograma, el PMI®3
plantea 6 procesos que se pueden realizar una vez -como
mínimo- en cada proyecto y en una o más fases, en caso
de que el proyecto esté dividido en fases. Estas
actividades son:
Planificar la Gestión del Cronograma.
- Definición de actividades.
- Secuenciación de las actividades.
- Estimativo de recursos necesarios por actividad.
- Estimativo de la duración de cada actividad.
- Desarrollo o creación de un cronograma de actividades.
- Control de actividades.
Es usual que en proyectos de corto alcance estos
procesos estén estrechamente vinculados o formen
un proceso único. Por ejemplo, la definición de las
actividades, el establecimiento de su secuencia, la
estimación de sus recursos, la estimación de su duración
y el desarrollo del cronograma son tareas que se ejecutan
a la vez y en corto tiempo.
De acuerdo a los grupos de procesos planteados por el
PMI®4
, la gestión del tiempo está precedida por la
planificación, actividad que se realiza a través del proceso
de desarrollar el plan para la dirección del proyecto. En
este, se genera el plan de gestión del cronograma, donde
se selecciona la metodología y herramientas de
planificación, y se determina el formato y los criterios para
ejecutar y controlar el cronograma del proyecto. La
metodología de planificación describe las reglas y
enfoques para el proceso de elaboración del cronograma.
Existen, por ejemplo, el método de la ruta crítica y el de la
cadena crítica.
El método de la ruta crítica (CPM - Critical Path
Method): hace referencia a la secuencia de actividades
que tienen mayor duración dentro del proyecto, lo
cual va a determinar la máxima duración del mismo y
sobretodo, una variación en los tiempos de ejecución de
la ruta crítica va a afectar la duración del proyecto. Se
considera que la duración del proyecto va a estar definida
por la ruta crítica y es donde mayor esfuerzo debe poner
el equipo de proyectos para asegurar la ejecución a
tiempo del proyecto.
Por otra parte, el método de la cadena crítica es una
teoría reciente que según expertos en el tema demanda
menor esfuerzo en la planificación y en el seguimiento de
actividades. Este método consiste en gestionar la
secuencia de actividades que tienen la mayor duración en
el proyecto, considerando la dependencia entre
actividades y los recursos asignados a la misma. Según
esta metodología, se reducen los colchones de tiempo ya que no se inflan los estimativos de tiempo de cada
actividad, sino que, por el contrario, se asigna mayor
tiempo a las actividades críticas o al eslabón más débil.
Los procesos de gestión del tiempo del proyecto, y sus
herramientas y técnicas asociadas, se describen en el
plan de gestión del cronograma, el cual forma parte del
plan para la dirección del proyecto o es un plan
subsidiario del mismo. Dadas las necesidades del
proyecto, puede ser formal o informal, muy minucioso o
descrito de manera general, e incluye los umbrales de
control apropiados.
El cronograma finalizado y aprobado es la línea base
que se utilizará en el proceso de controlar el cronograma.
En la medida en que se ejecutan las actividades del
proyecto, el mayor esfuerzo será controlar el cronograma,
para garantizar que el trabajo del proyecto se cumpla de
forma oportuna.
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